Irlanda

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Irlanda

Irlanda, tierra de gigantes y hadas

 

 

En el Ulster, las huellas del guerrero Cu Chulainn, las de los hijos de Lir convertidos en cisnes o las del gigante Fionn McCool están vivas.  Cada roca, cada islote, cada corriente de agua tiene en Irlanda una leyenda que atrapará la imaginación de niños y grandes.

Asombrados ante la regularidad de los hexágonos basálticos que constituyen la Calzada del Gigante, los niños preferirán creer en la leyenda y pensar que fue un gigante y no un volcán quien la construyó. Y vosotros seguramente también.

La naturaleza y lo maravilloso se unen en esta costa norte del Ulster donde los mares son habitados por focas y frailecillos y la hierba es de color verde esmeralda. En verano podréis disfrutar de las larguísimas playas de arena  e incluso bañaros en el famoso mar de Moyle.
Los pastos interminables, los caminos serpenteantes y la belleza de los parajes invitan a pasear, a recorrer a pie o en bicicleta los senderos y a  soñar...
La tranquilidad y la paz que se respiran en los campos, la extrema amabilidad de los irlandeses con los niños (no es raro que les ofrezcan monedas para helados), la conversación pausada de los conductores de autobús, que  llaman a los pasajeros por su nombre y que esperan a verlos sentados para arrancar, contrastan vivamente con la historia reciente de conflicto armado. Las señales del enfrentamiento entre católicos y protestantes pro británicos se advierten en el despliegue de banderas de uno u otro color en algunos pueblos y en conversaciones pasajeras, al visitar algún edificio histórico atacado... También en la existencia de proyectos financiados por la Unión Europea con el fin de apoyar la paz. 
Por ahora esta paz significa poder acercarse a este hermoso país para disfrutar de una enorme tranquilidad, lejos de destinos de masas. Los españoles son bienvenidos,  pero  no hay muchos viajeros que no fuesen irlandeses o británicos.

Sin embargo, la relación entre  España  e Irlanda es muy antigua y aparece en las leyendas y también en  algunos  de los tesoros que  constituyen un gran atractivo turístico en  los  museos de Belfast y Derry: a las costas irlandesas llegaron en 1588  los  buques derrotados de la Armada Invencible. Unos cuantos,  lastimados por  la batalla, las tormentas y las rocas, se hundieron.  Frente a la costa  de la Calzada del Gigante   encalló el mayor de  todos, el Girona. Casi  todos los hombres murieron, menos unos pocos que  protegidos por Sorley  McDonnell, señor de Dunlace Castle y enemigo de  los ingleses, lograron  establecerse en Irlanda o volver a España.  Pero  los que permanecieron  en tierras irlandesas fueron los enormes tesoros  que guardaban en sus  bodegas los galeones.: joyas , esculturas,  piedras preciosas, monedas...  Algunos de esos tesoros fueron rescatados  enseguida, otros no han sido  descubiertos hasta los años sesenta del  siglo XX y muchos permanecen  bajo las aguas. Al visitar la Calzada del  Gigante, acercaos hasta Port  na Spaniagh e imaginad los sucesos  terribles que allí ocurrieron.

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