Irlanda, tierra de gigantes y hadas
En el Ulster, las huellas del guerrero Cu Chulainn, las de los hijos de Lir convertidos en cisnes o las del gigante Fionn McCool están vivas. Cada roca, cada islote, cada corriente de agua tiene en Irlanda una leyenda que atrapará la imaginación de niños y grandes.Asombrados ante la regularidad de los hexágonos basálticos que constituyen la Calzada del Gigante, los niños preferirán creer en la leyenda y pensar que fue un gigante y no un volcán quien la construyó. Y vosotros seguramente también.La naturaleza y lo maravilloso se unen en esta costa norte del Ulster donde los mares son habitados por focas y frailecillos y la hierba es de color verde esmeralda. En verano podréis disfrutar de las larguísimas playas de arena e incluso bañaros en el famoso mar de Moyle. Sin embargo, la relación entre España e Irlanda es muy antigua y aparece en las leyendas y también en algunos de los tesoros que constituyen un gran atractivo turístico en los museos de Belfast y Derry: a las costas irlandesas llegaron en 1588 los buques derrotados de la Armada Invencible. Unos cuantos, lastimados por la batalla, las tormentas y las rocas, se hundieron. Frente a la costa de la Calzada del Gigante encalló el mayor de todos, el Girona. Casi todos los hombres murieron, menos unos pocos que protegidos por Sorley McDonnell, señor de Dunlace Castle y enemigo de los ingleses, lograron establecerse en Irlanda o volver a España. Pero los que permanecieron en tierras irlandesas fueron los enormes tesoros que guardaban en sus bodegas los galeones.: joyas , esculturas, piedras preciosas, monedas... Algunos de esos tesoros fueron rescatados enseguida, otros no han sido descubiertos hasta los años sesenta del siglo XX y muchos permanecen bajo las aguas. Al visitar la Calzada del Gigante, acercaos hasta Port na Spaniagh e imaginad los sucesos terribles que allí ocurrieron. |
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