Un huerto urbano PDF Imprimir E-mail
Consejos


Aunque no te lo creas tener un huerto en casa y poder cultivar en él todo aquello que os apetezca es más sencillo de lo que parece. No requiere ni demasiado tiempo ni demasiado esfuerzo, basta con tener ganas de estar en contacto con la naturaleza. Y lo mejor es que se trata de una actividad creativa, en la que toda la familia podrá participar.
Tampoco necesitaremos muchas herramientas para las labores de mantenimiento de nuestro pequeño huerto ecológico. Será suficiente con una azadilla, una pala para trasplantar, un rastrillo, un escardador y unos guantes.
Lo más importante es calcular de cuanto espacio disponemos. 30 ó 40 metros son más que suficientes para cultivar las hortalizas y verduras que consumimos habitualmente. No te preocupes si tu casa es pequeña o no dispones de jardín, siempre puedes usar la terraza o el balcón. En este caso sólo necesitas hacerte con unos macetohuertos o un microhuerto urbano, que son unas jardineras especialmente preparadas e indicadas para el cultivo de hortalizas en casa. Están hechos en textil plástico y tienen un volumen de unos 40 litros para que las raíces se desarrollen sin problemas. Otra posibilidad es participar en algún huerto urbano a través de alguna organización o asociación. (www.latabacalera.es).

El diseño

Hacer el diseño de nuestro pequeño huerto ecológico es muy importante pues hay que saber distribuir bien los espacios disponibles para aprovecharlos al máximo y poder conseguir los mejores resultados. También debemos planificar los cultivos que queremos tener en el huerto, dependiendo de nuestros gustos culinarios y las necesidades de nuestra familia.
Es importante conocer los ciclos de cada planta o variedad y respetarlos, planificando una rotación de cultivos, sin repetir en una determinada parcela una misma familia de plantas varios años seguidos, pues esto crearía parásitos, y no se aprovecharían adecuadamente los nutrientes que dejan las plantas.
Si cuentas con una parcela de tierra, la distribución ideal es en bancales. Y lo más importante es dejar entre ellos una anchura mínima  que nos permita trabajar sin problemas, y sin pisar nunca la tierra, ya que se apelmazaría y reduciría su actividad biológica.
Siempre que se pueda debemos orientar nuestro huerto hacia el Sur, pero si no es posible, tendremos que ingeniárnosla para intentar que al día reciba varias horas de luz solar. Si la parcela o terraza no recibe directamente luz natural, podemos usar una pared pintada de blanco como reflectante. Hay plantas que necesitan mucha luz, como los tomates, pepinos, pimientos o berenjenas, y otras, sin embargo, crecen sin problemas con muy poca luz y agua como las espinacas, acelgas, escarolas o coles.
Si queremos que nuestra producción sea ecológica, lo mejor es comprar semillas que lo certifiquen, y antes de plantarlas debemos leer atentamente las recomendaciones del sobre. Así sabremos si se trata de la época más adecuada para plantarlas o el agua que van a necesitar. Una buena idea es cultivarlas en semilleros domésticos porque así las podemos controlar y cuidar mejor, por ejemplo cubriendo las plantas recién nacidas para preservarlas de las heladas o las lluvias fuertes. Estos semilleros podemos crearlos nosotros mismos con botellas de plástico, cortadas por la mitad, botes de yogur grandes o maceteros pequeños. La tierra que se suele usar para los semilleros es mucho más ligera, para permitir a la planta crecer sin problemas, y debemos asegurarnos de no enterrar demasiado las semillas o, de lo contrario, tendrán dificultades para crecer. Podemos colocar estos semilleros en el alféizar de una ventana donde de mucho el sol. Y una vez tengan el tamaño adecuado,  los trasplantaremos a la tierra o el macetero, con cuidado de no dañar las raíces.
Hay que tener mucho cuidado con el agua, ya que tan malo es no regar lo suficiente, como pasarse. Si no les damos el agua suficiente nuestras plantas no se desarrollarán adecuadamente, y se volverán duras, con tendencia a espigarse o montar en flor; mientras que un exceso creará problemas de hongos.  Si el huerto es grande lo mejor es montar un sistema de riego de goteo. Ahorraremos agua y podremos ausentarnos sin poner en peligro nuestro huerto.
Mantener nuestro huerto bien nutrido es muy importante, y lo mejor es hacerlo usando abono orgánico o compost -que es un abono natural de alta calidad fertilizante-. El compost se obtiene de la descomposición de la materia orgánica como pueden ser restos de vegetales y animales, estiércol, residuos orgánicos y purinas, por medio de un proceso microbiano.  Si queremos hacer nosotros nuestro propio compost necesitaremos un lugar húmedo, caliente y aireado, y hay que moverlo una o dos veces al mes para oxigenarlo. Pero si por cualquier circunstancia no contamos con sitio suficiente podemos comprarlo en cualquier tienda especializada en jardinería.
Para mantener nuestro huerto sano lo mejor es respetar sus ciclos biológicos y ecológicos ya que así  las plantas se encargarán de mantener a raya a la mayoría de parásitos y enfermedades. Rotar los cultivos y limpiar las malas hierbas que vayamos viendo también ayudará a disminuir los problemas de plagas y enfermedades.

 



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