¿Ellos no tienen escuela? PDF Imprimir E-mail
Consejos - Viajes responsables

Al viajar a un país en vías de desarrollo con tu familia hay una realidad que los niños van a detectar rápidamente : la de los niños que trabajan o que piden en la calle. ¿Qué respuesta podemos dar a  nuestros hijos cuando nos preguntan por qué hay un grupo de niños que nos salen al paso pidiendo bolígrafos o cuando ven a un pequeño trabajar como limpiabotas? Debemos hacer sentir a nuestros hijos que esta situación es reversible, que es posible hacer algo para ayudar a sus semejantes.

 

El viaje es una oportunidad para fomentar las actitudes solidarias y para hacer crecer a nuestros hijos como ciudadanos responsables y sensibles.  Una buena película para hacer entender sin alardes dramáticos la realidad de los niños que trabajan es la primera parte del documental  La espalda del mundo, dirigida por Javier Corcuera.

La cosa más valiosa que puedes dar a un niño de la calle es tu tiempo. Pregúntales sus nombres, qué les gusta o a qué saben jugar. El viajero, escritor y cofundador de Ethical Traveler, Jeff Greenwald dice que la generosidad no significa dar cosas. Compartir un poco de tiempo  abrir una ventana a tu mundo es una buena forma de empezar.  No obstante puede ser complicado para  nuestros hijos asumir algunas situaciones y cada familia debe valorar cómo enfrentarse a esta dura realidad.


Canalizad la solidaridad de forma eficaz

Contactad con una ONG antes de partir y participad en algún programa de voluntariado.


Compartid vuestro mundo, no sólo cosas

Dar cosas como bolígrafos, caramelos o ropa a veces acarrea problemas pues promueve la mendicidad. En lugar de aprender nada de los viajeros, los niños los ven como proveedores de regalos. Además frecuentemente eso causa celos, riñas. Jeff Greenwald cuenta una experiencia con niños en la India:

Rodeado por una tropa de niños mendigos de diez años en Delhi, saqué una pequeña bola del mundo hinchable. Comenzamos un intercambio que se convirtió en una lección de geografía. Los niños inmediatamente empezaron a unir las noticias que habían oído en la radio -sobre Rusia, Japón y EEUU -con los países correspondientes, y discutieron ardientemente sobre porqué India era rosa y Paquistán azul.

A pesar de todo, si tus hijos sienten el deseo de regalar algún juguete ¡ni se te ocurra reprimir su impulso! Las pegatinas, los globos, los bolígrafos, las gomas de borrar son por supuesto bienvenidos por los niños del Tercer Mundo. Para evitar atracos, no es aconsejable llevar artículos muy valiosos (móviles, dvd portátiles o consolas de juegos) .

Si compartís vuestra comida, tal vez podáis hacerlo mientras mantenéis una breve charla. Preferiblemente ofreced comida sana: algo de fruta o algún bocadillo extra que llevéis para vuestros hijos.


Sentid la música

Si posees habilidades musicales o si a tus hijos les gusta cantar, tal vez podáis intercambiar alguna canción.


Cread una imagen

Para dejar una huella visual, una buena idea según Greenwald es dar una postal de vuestro lugar de origen. Eso permite a los niños imaginar otra realidad. Puedes hacerla más personal escribiendo unas palabras o haciendo una sesión de dibujo grupal en la postal.


Aprended algo todos

Aunque no seas un artista, puedes implicar a todos los niños en una sesión de manualidades. Pequeños proyectos como enseñar algunas técnicas de construcción de barcos o pajaritas de papel pueden ser la oportunidad de hacer fluir la creatividad entre ellos.

Deja que los niños os enseñen algo de la lengua local. A cambio compartid alguna frase divertida en vuestro idioma.

¿Qué se os ocurre?

 

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