Viajar a Cusco y a Machu Pichu es invocar el espíritu de los incas, una civilización asombrosa que dominó extensos territorios andinos durante el siglo anterior a la llegada de los españoles. Los incas situaron a Cusco en el ombligo del mundo, pues ese fue el lugar elegido por los hijos de Viracocha, el Creador, para levantar su ciudad, modelo de civilización.
De las plazas centrales de Cusco partían los cuatro caminos que se dirigían a los cuatro suyos, las provincias del imperio que abarcaba regiones de los actuales Chile, Perú, Bolivia, Colombia y Ecuador, conectadas por una eficiente red viaria. En los edificios aledaños a las grandes plazas ceremoniales vivían los Sapa Inca y allí tenía su templo recubierto de planchas de oro, Inti, el dios Sol. Hoy, bajo los templos cristianos de Cusco se observan los magníficos cimientos de piedra de los antiguos templos incas, de igual modo que la herencia cultural andina sigue siendo el sustrato fundamental de esta bella ciudad. A los niños les impresionarán las grandes piedras talladas por los incas, los retablos barrocos cubiertos de oro y las artesanías que colorean las calles. Los palos de lluvia, las muñecas y las calabazas grabadas con historias narradas a modo de cómic les encantarán. De Cusco parte el tren que conduce a Machu Pichu, el santuario inca que ha sido elegido una de las Maravillas del Mundo Moderno. El paisaje, su clima húmedo y la conservación de los edificios convierten a Machu Pichu en un lugar enigmático, mágico para muchos. Para los lectores de National Geographic, Machu Pichu es el gran descubrimiento del explorador americano Hiram Bingham a principios del siglo XX. En efecto Bingham redescubrió las ruinas de lo que él creía que era la ciudad perdida de los incas, aunque en realidad resultó ser un lugar sagrado al abrigo de grandes montañas que representaban deidades. En la actualidad el gobierno peruano reclama a la universidad de Yale la devolución de miles de piezas que se llevaron los expedicionarios. Hay otras ruinas incas que también merecen una visita en los alrededores de Cusco, pero si se dispone de unos días y los niños son ya mayores, la aventura más completa es recorrer parte del Camino del Inca a Machu Pichu.
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