Santo Domingo de la Calzada y la gallina que canta después de asada PDF Imprimir E-mail
Escapadas

Nada más pisar esta emblemática ciudad del camino de Santiago podéis empezar el juego de buscar gallinas: las hay por todas partes, en los escudos, en las pastelerías, en las tiendas de souvenirs… y ¡en la Catedral!. Allí, llevan cacareando siete siglos...

con la bendición del Papa. Siempre una pareja de gallo y gallina de color blanco que actualmente se cambian mensualmente. Antes de que se acristalase el gallinero renacentista, los peregrinos los alimentaban con pan y esperaban que se les cayese una pluma o que cantasen para que les diesen buena suerte durante su camino a Santiago. En la catedral explican muy bien la leyenda y guardan algunos vestigios que aportan realismo (como un trozo de horca). La resumimos aquí: una familia de peregrinos alemanes pararon en una posada. Como el hijo desdeñó el amor de la mesonera, esta le metió una copa en el equipaje y le acusó de robo, por lo que fue ahorcado. Sin embargo Santo Domingo le salvó la vida. La familia alemana se lo contó al Corregidor, quien contestó que si aquello era verdad, que cantase la gallina que se estaba comiendo. Para su sorpresa, la gallina saltó del plato y cantó. Este es tan sólo uno de los milagros de Santo Domingo, a quien se debe la fundación de la ciudad, allá por los inicios del siglo XII. Santo Domingo quiso ser monje benedictino en Valvanera y San Millán pero no fue admitido, así que se fue de ermitaño. Con el tiempo empezó a colaborar con san Gregorio, enviado por el Papa para luchar contra las plagas de langosta. Juntos hicieron un puente de madera para facilitar el tránsito de peregrinos pero santo Domingo, no contento con eso emprendió muchas otras obras: un hospital, un pozo, una iglesia y un puente de piedra fueron algunas de sus posteriores empresas además de esta otra: la construcción de una calzada que es la que le otorgó a él y a la ciudad que fundó su actual nombre. La Catedral de Santo Domingo de la Calzada, de estilo tardorrománico presenta en la actualidad numerosos alicientes, además de sus gallinas. Se ha restaurado e interpretado de forma que es posible circular por sus capillas y su hermosa girola leyendo en pequeñas pantallas la información necesaria para contextualizar cada elemento. En el retablo mayor, desplazado a un lado para dejar a la vista la original cabecera románica, contemplamos la espléndida obra del escultor renacentista Damián Forment. Allí una gran pantalla táctil nos permite conocer a los protagonistas de las escenas del nacimiento, vida, pasión y muerte de Cristo, además de ubicar las numerosas referencias mitológicas: tritones, nereidas y centauros que aparecen profusamente. También es muy interesante visitar la cripta donde se encuentra la tumba del santo y el museo donde podréis ver estatuas con cajitas incrustadas en el cuerpo: son los relicarios que guardan restos de santos. ¿Habéis visto la gran torre que hay junto a la Catedral? Es la más alta de la Rioja, ha sido reconstruida varias veces (la actual es de estilo barroco) y como curiosidad, debido a las corrientes de agua del subsuelo, hubo que cimentarla con una masa compuesta por chinarro, cal y ¡cuernos machacados traídos de las carnicerías de Vizcaya! A principios de agosto en la plaza de Santo Domingo tiene lugar desde hace casi veinte años una representación de teatro popular de los milagros del Santo, incluido el de la gallina.

Actividades para preparar la visita: buscad imprimibles de gallinas y escribid la historia del milagro en un cuaderno. Es una historia muy popular que ha viajado por toda Europa desde hace siglos.

Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario
Tienes que estar logueado para escribir un comentario. Puedes registrate si no tienes ya una cuenta creada.

busy